Durante el trabajo de campo realizado entre el 2018 y 2019 en la Serranía del Perijá, surgió la necesidad de contar con un techo trashumante que permitiera llevar a cabo los talleres. De regreso a la ciudad, Lina Góngora buscó la tela necesaria y lo elaboró. Desde entonces, el techo trashumante ha acompañado recorridos, mesas de radio e instalaciones, desplegándose en diversos espacios.

